La Ciudad de Gyeongju y sus alrededores tienen vestigios heredados de la gloria, que floreció y luego se marchitó, en el antiguo Reino de Silla (57 a.C. – 935 d.C.). Tanto el centro de la ciudad como las áreas suburbanas contienen muchos túmulos reales y restos Budistas, que preservan las artes y la cultura de la Dinastía Silla.
Las Áreas Históricas de Gyeongju, en donde están situados el Monte Namsan y muchas propiedades culturales, contienen una notable concentración de excepcionales ejemplos del arte Budista Coreano, en la forma de esculturas, relieves, pagodas, y los restos de templos y palacios, que fueron todos construidos entre los siglos VII y X.

Área del Monte Namsan (Lugar Histórico Nº 311)
Antes de la llegada del Budismo, en la primera parte del período Silla, el Monte Namsan en la Ciudad de Gyeongju, fue venerado como una de las cinco montañas sagradas. Con la propagación del Budismo, se convirtió en la representación del Sumeru, la montaña celestial de la Tierra Budista.

Área de Weolseong
Se pueden ver aquí las ruinas de Weolseong, el Palacio de la Media Luna, además de numerosos templos y emplazamientos de fortalezas. Además, también se pueden ver aquí, Hwangnyongsa, el Templo del Dragón Amarillo, las tumbas reales, pozos antiguos y puentes. Los tranquilos bosques de Gyerim nos cuentan las fascinantes leyendas del progenitor del clan Kim de Gyeongju, la familia que reinó durante la mayor parte del reino de Silla. También está situado aquí, un antiguo observatorio astronómico, llamado Cheomseongdae, que es uno de los más exquisitos ejemplos de su clase en Asia.

Área de Hwangnyongsa
Los templos de Hwangnyongsa y de Bunhwangsa ofrecen vistazos a la magnificencia de los antiguos templos de Corea.

Área de Sanseong (Fortaleza)
La Fortaleza de la Montaña Myeonghwal fue construida, en el siglo IV, con avanzadas tecnologías de construcción, que más tarde fueron transmitidas a Japón.

Área del Parque de Túmulos
Las espléndidas tumbas reales del Reino de Silla, y una gama de reliquias históricas excavadas, incluyendo coronas de oro y pinturas, manifiestan, todas ellas, la esencia de la cultura Silla. |